Manuel Pimentel, el mediador de Ikea

Suena el timbre de su casa y se presenta Él: “Hola, soy Manuel Pimentel. Habían llamado a un mediador, ¿verdad?”.

Efectivamente, es el ex ministro de Trabajo y mediador en sonados conflictos, como el de la huelga de controladores, o el ERE de Coca Cola, que en esta ocasión se ofrece a mediar en una disputa familiar por la falta de espacio en el armario conyugal.

El debate en los círculos profesionales de la mediación está servido. ¿Contribuye el anuncio a conocer y comprender mejor la mediación y el papel de los mediadores? Es cierto que la mediación como alternativa al proceso judicial y al arbitraje es un instrumento poco divulgado y esta es la queja principal de los profesionales. Desde la Ley del 2012 en la que se reguló la mediación en asuntos civiles y mercantiles, poco se ha hecho por cumplir el mandato que ordenaba proveer de información a los órganos jurisdiccionales y al público. Era un objetivo para reducir la litigiosidad y sus costes, con servicios de asesoramiento y orientación gratuitos previos al proceso.

Encerrados en nuestras cuitas, los profesionales nos perdemos en discusiones técnicas sobre si lo que Ikea muestra en su anuncio es realmente mediación o facilitación o conciliación. Todo, porque es el señor Pimentel el que llega con “la llave del orden” y entrega la solución, cosa que nunca haría un mediador.

Un mediador es una persona o un equipo de personas imparciales que escuchan y ayudan a dialogar para alcanzar acuerdos entre dos partes. Es una persona imparcial, neutral y sin capacidad de tomar decisiones, a diferencia de un árbitro. El proceso es absolutamente voluntario, y son las partes las que intentan llegar por sí mismas a un consenso con la intervención de un mediador.

Quizás el ámbito más conocido por el público y también más desarrollado sea el de la mediación familiar. En Galicia existe una ley propia que la regula, y en distintos partidos judiciales, como del de Vigo un servicio de mediación intrajudicial. ¿Qué es esto? Es lo que se lleva a cabo cuando un proceso judicial ya está iniciado. Los jueces de familia y los fiscales evalúan los casos concretos y recomiendan, si el asunto es favorable, las posibilidades de solucionarlo a través de la mediación. Si aceptan, se deriva a un equipo de mediación y letrados y psicólogos ayudarán a las partes a llegar a un acuerdo.

Volvamos al principio ¿ayuda la participación de Pimentel a difundir la mediación o la banaliza? De entrada, ahora tenemos un anuncio, dirigido al gran público en el que un personaje conocido y reconocido habla de mediación. Se presenta a un hombre que escucha: “Cuando se media en un conflicto es necesario escuchar a ambas partes. Este no es un caso aislado”.  Se asocia a resolución de disputas, en este caso domésticos y cargado de sentido del humor: “Entonces, si Carlos tira este traje de tuno que no se pone desde el 2002, tú Sara te deshaces de esta raqueta de padel que no has usado nunca”. Y, además, se asocia a una imagen positiva, el éxito de la mediación.

Necesitamos que se hable de mediación, pero, asociar esa imagen a lo que un armario ordenado puede hacer por tu vida, ¿va a convencer al empresario que tiene un conflicto societario, o laboral para que acuda a esta institución? ¡Chi lo sa¡ Juzguen por sí mismos.

https://www.youtube.com/watch?v=NH-IWV5NKcw

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