La cuarta edición de #MAPA_E, el encuentro del Círculo de Empresarios de Galicia, reunió a una treintena de voces del ecosistema bajo el lema «Del mapa compartido a la acción colectiva»
Financiación, papel de las empresas tractoras y talento especializado centraron cuatro conversaciones con un diagnóstico común: activos hay de sobra, pero buena parte de lo que se está haciendo aquí sigue bajo radar
Vigo, 12 de septiembre de 2026. Sextos en creación de startups y también en la actividad de Enisa, la entidad pública que financia a las empresas innovadoras. El dato salió varias veces en la sede del Círculo de Empresarios de Galicia. Que activos hay no lo discutió nadie, pero muchos coincidieron en que «nos falta ambición».
La cuarta edición de #MAPA_E se celebró en García Barbón, a lo largo de cinco horas de programa y una treintena de participantes entre administración, empresas, inversores, universidades y centros tecnológicos. El lema de este año lo dice todo: del mapa compartido a la acción colectiva.
La mañana arrancó con dos cifras. La tasa de actividad emprendedora gallega está en el 6,5%, lo más alto de la última década según el informe GEM Galicia. Y la inversión en innovación de las empresas de la comunidad llegó en 2024 a 969 millones de euros, un 32,7% más que el año anterior, el doble largo de lo que creció la media estatal. A eso se suma la foto del Informe Regional de Empresas Tech e Innovadoras de Galicia 2026, de Scoutyn y la Xunta: 534 empresas tecnológicas e innovadoras, sexta comunidad de España por detrás de Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, País Vasco y Andalucía. Buenos números. La pregunta que abrió la jornada fue si eso se está convirtiendo en empresas capaces de competir fuera.
«Abrir solo es el principio»
María Borrás habló en su intervencion de crecer. «Cómo conseguimos que en Galicia haya más empresas, mejores empresas y más capacidad para hacerlas crecer», planteó la presidenta del Círculo al abrir el encuentro. «Abrir es solo el principio. Después hay que vender, contratar, financiarse, ganar tamaño, llegar a otros mercados y aprender a competir en un nivel cada vez más exigente.»
Puso ejemplos de lo que hoy no encaja. El emprendedor con una buena idea que meses después sigue buscando su primer cliente. La empresa que quiere incorporar tecnología sin saber que la solución se está desarrollando ahí al lado. «Es en ese espacio, entre una necesidad y otra, donde queda mucho por hacer.»
La presiodenta del Círculo apuntó que “a veces hablamos de emprendimiento como si fuese un mundo separado del tejido empresarial que ya existe, cuando probablemente una de las cosas más útiles que podemos hacer es acercar a ambos». Una compañía grande, destacó, abre una oportunidad enorme con un gesto tan pequeño como incorporar a una startup de proveedora.
Susana Pérez Iglesias, secretaria xeral de Emprego e Relacións Laborais, puso límites al papel de la administración. «No nos corresponde decirle a las empresas lo que tienen que hacer, sino crear las condiciones necesarias para que puedan hacerlo mejor.» Lo que pidió es que el mapa sirva de algo: que quien tiene un proyecto no necesite conocer de antemano cómo funciona todo el sistema para encontrar apoyo. Cerró con una frase que se quedó en la sala: «Galicia puede liderar el futuro del empleo».
José Manuel Nogueira, coordinador de Banca Institucional de Abanca en Vigo, Pontevedra, Ourense y Portugal, lleva en el encuentro desde la primera edición. «Ha llegado el momento de pasar de la teoría a los hechos», resumió. Emprender exige valentía, dijo, pero sobre todo exige elegir bien al compañero de viaje.
El talento fue la otra pata de su intervención, y lo planteó más allá de la fuga: «Ya no se trata únicamente de evitar que la gente joven se marche. Tenemos que ser capaces de atraer profesionales, recuperar parte de los que salieron y ofrecer buenas razones para quedarse a quienes ya están aquí.» Esas razones dependen de lo que se construya aquí, dijo: un profesional cualificado mira el salario, claro, pero también mira dónde puede aprender y qué posibilidades va a tener dentro de cinco años.
Lo que no sale en las estadísticas
Carolina Rodríguez llegó con los números de Enisa debajo del brazo. Cerca de 300 operaciones de financiación en Galicia y 42 millones de euros. Sexta posición, año tras año. «Ojo, sexta posición, pero ¿detrás de quién?», avisó la consejera delegada. «Que Galicia ocupe la sexta posición me parece súper relevante.»
Que aquí no haya un único polo, al estilo de Barcelona o Bilbao, se cuenta casi siempre como un problema pero Rodríguez le dio la vuelta: la dispersión es una fortaleza en cuanto cada nodo identifica su especialización. «Galicia tiene todo lo que podemos desear para desarrollar una identidad propia y proyectarla.» Economía azul, economía verde, biotecnología, inteligencia artificial, propulsión eléctrica de satélites. Eso sí, avisó del riesgo para quien busca dónde invertir: si la oportunidad obliga a buscar mucho, se diluye.
Lalo García, CEO de HubIn, fue el que verbalizó uno de nuestros problemas: «Nos falta ambición.» Y matizó los rankings: las estadísticas dejan a Galicia peor de lo que está porque hay mucho proyecto bajo radar. Empresas tecnológicas al amparo de una gran corporación que nunca han necesitado financiación externa. Un sector biotecnológico sin mapear del todo. Y todo el emprendimiento ligado al territorio, que directamente no aparece: quien monta una bodega no entra en esos números.
García desmontó también la queja de que aquí no hay dinero. Los grandes referentes de la inversión en startups a nivel nacional son gallegos, enumeró nombre por nombre. «No sabría decirte por qué no se puede montar una gran scale-up desde Galicia.» El problema es de escaparate. «Cuando vienes a Galicia tienes que hacer un camino de Santiago distinto.»
De ahí salió la propuesta más concreta de la mañana, y quedó abierta para quien la quiera recoger: hacer el mapa del talento gallego en el exterior, el de las personas que dirigen fondos y firman inversiones lejos de aquí. Rodríguez dejó un segundo encargo, este para las empresas que ya han llegado. «Que no dejen de pensar en cómo devolver al ecosistema aquello que han recibido en determinado momento”.
Ultreia: 150 entidades y dos proyectos que ya se tocan
Marta Mariño Regueiro, directora xeral de Traballo Autónomo e Economía Social, vino a contar cómo aterriza la estrategia de emprendimiento ligado al territorio. La red Ultreia va por las 150 entidades largas, entre universidades, fundaciones, confederaciones empresariales y gente con un proyecto entre manos. Trabaja sobre tres ejes: Agromar, comercio local y turismo con relevo generacional, y recursos naturales.
Dos proyectos han pasado ya del papel. En la aldea modelo de Muimenta, en Carballeda de Avia, se está montando con la Fundación RIA un laboratorio gastronómico sobre unas instalaciones rehabilitadas que incluyen centro social, dos viviendas y una cocina comunitaria. El otro se llama Foresta, lo lidera la propia industria, con ENCE y Finsa entre las compañías implicadas, y busca modelos nuevos de valor en silvicultura.
Los polos de emprendimiento cumplen cinco años el que viene y llevan más de 7.000 proyectos acompañados. Una asistente preguntó por el porcentaje de éxito. Mariño no lo maquilló: «Hay muchos proyectos que se han quedado en el camino, claro que sí». El acompañamiento, explicó, dura lo que el emprendedor quiera que dure.
«Alguna startup la hemos matado en el camino»
Eduardo Aldao, director de Innovación de Abanca, enseñó el embudo: entre 40 y 50 startups vistas al año, de 10 a 15 seleccionadas, y entre 7 y 8 que acaban entrando en el banco para dar servicios nuevos. Cada una necesita un patrocinador de negocio dentro de casa y una prueba de concepto con clientes reales. Tres meses de tope.
Aldao no escondió los primeros años. «Alguna hemos matado en el camino», reconoció, por el choque entre los tiempos de una startup y los de una entidad con la carga normativa de un banco. Lo arreglaron montando un sandbox interno donde lo regulatorio se resuelve en dos horas. Le pidieron una sola palabra para cualquier empresa gallega que quiera innovar y la dio sin pensarlo: cooperar.
Daniel Martín, Start-up Hub director de Stellantis Ventures, situó a Vigo en un sitio poco habitual dentro del grupo. «Stellantis tiene muchas fábricas en el mundo, pero el caso que se produce aquí es excepcional.» La suma de fábrica, aceleradora de referencia, centro tecnológico y universidad no se da en todas partes. Su aviso para quien quiera copiar el modelo fue seco: «Tienes que traer un campeón a la región». Sin una tractora potente, el resto no se sostiene.
Diego Piñeiro, director de Innovación de Selmark, habló desde una empresa bastante más pequeña que las otras dos. «Para nosotros construir el ecosistema es algo de supervivencia.» Y añadió una obligación a la de ser cliente de las startups: «También tenemos que ser prescriptores». Su método de innovación se lo resumió el jefe en cuatro palabras: «Rompe, pero rompe barato». El cambio de mentalidad del sector lo contó mejor que nadie: «Antes no podíamos tener visitas porque nos veían los moldes y nos iban a copiar. Ahora necesito que venga gente, porque yo tengo los ojos tan sucios que no veo nada».
La mentalidad que le falta a Galicia
La última mesa rompió el consenso de la mañana. José Manuel Valiño, decano ejecutivo de Ingeniería y Tecnología Empresarial de la Universidad Intercontinental de la Empresa, sostuvo que el problema no es de talento sino de carácter. «Esa mentalidad emprendedora no existe en Galicia como debería.» Puso sobre la mesa una comparación muy actual: los dos países más emprendedores del momento sacan malas notas en el informe PISA. A eso que falta aquí lo llamó estamina.
Y señaló un freno muy concreto. Un becario con una buena idea y un puesto fijo en un banco casi siempre se queda con el puesto fijo. Falta red de seguridad, dijo, y pidió a corporaciones y fundaciones que la pongan. De la universidad contó que este año sale la primera promoción de los grados en Ingeniería en Sistemas Inteligentes e Ingeniería de la Empresa, y que lo que toca reforzar frente a la inteligencia artificial es el pensamiento crítico. «Más Platón y menos Prozac.»
Luis Pérez Freire, director general de Gradiant, avisó contra el entusiasmo tecnológico sin cliente. «Aunque tengas una buena tecnología súper diferencial que nadie más tiene, eso no es garantía de que tengas un buen negocio.» El centro busca a diario perfiles que en Galicia se cuentan con los dedos de una mano, ingenieros de radiofrecuencia o de ciberseguridad. Y ha lanzado un fondo propio de inversión para deep tech, porque ahí es donde ve que «se está jugando el partido de qué países y qué continentes van a ser competitivos en las próximas décadas».
Gutier Martínez, People & Operations director de Ardora III-V, la antigua Sparc Foundry que cambió de nombre la semana pasada, dio la respuesta más cruda del día a la pregunta de si hay talento. «Si tengo que responder honestamente, la respuesta es no. No hay talento en Europa de lo que estamos haciendo.» Habla de fabricar semiconductores a escala. «Las fábricas las hubo y las dejamos morir.» La planta que la compañía levanta en el Parque Tecnológico de Valadares apunta a 20.000 obleas al año, y el equipo lo están trayendo de fuera para poder formar aquí más rápido.
Lo que buscan tiene nombre propio, se lo pusieron ellos mismos: magia negra. Es el conocimiento que no está escrito en ningún manual y que solo tiene quien lleva veinte años peleándose con una máquina y sabe hasta dónde puede forzarla sin cargarse la garantía. La ambición que dejó Martínez es que alrededor de esa planta nazca el ecosistema que hoy no existe. «Creo que tenemos una bola de partido”.
Tras el café, #MAPA_E juntó en un mismo escenario a diecisiete agentes del ecosistema en la mesa participativa «Construir el ecosistema que queremos», con el Igape, Tecnópole, Empresarias Galicia, Aje Vigo, la Red de Polos de Emprendemento, Business Factory Food, Abanca Invest, Solventis, Torsa Capital, Didendum, theFoodTechLab y varias startups gallegas. La jornada se clausuró con una Tribuna protagonizada por el conselleiro de Emprego, Comercio e Emigración, José González.


