Pablo López, coordinador del Foro de Innovación y Tecnologías del Círculo, plantea una metodología práctica para pasar de la tensión estratégica a un proyecto ejecutable con test de estrés y validación rápida
Vigo, 20 de febrero de 2026. El Círculo de Empresarios de Galicia y el Igape iniciaron un ciclo de talleres centrado en innovación disruptiva con una primera sesión orientada a algo muy concreto: transformar problemas reales de las empresas en proyectos estructurados, evaluables y con impacto económico.
En la apertura, la presidenta del Círculo, María Borrás, defendió que “la disrupción no es una etiqueta, es una forma distinta de plantear un proyecto desde el principio con otra lógica, con escala o incluso otro modelo de negocio” y subrayó que “esta apuesta necesita liderazgo empresarial pero también acompañamiento institucional”, agradeciendo el respaldo del Igape.
Por parte del organismo autonómico, Norberto Penedo recordó la trayectoria de estos programas: “Desde 2018 llevamos apoyados más de 160 talleres con bastante más de mil empresas participando”, y detalló que el Igape ha iniciado el año con “15 líneas de incentivos entre instrumentos de subvención a fondo perdido e instrumentos financieros con 282 millones”. Entre ellas, mencionó Ticketing Nova, una convocatoria “no competitiva”, abierta “hasta el 30 de septiembre”, con “tickets de entre 4.000 y máximo 30.000 euros” y una ayuda del “80% del coste” para planes de innovación.
De la idea a la tensión estratégica
La sesión fue conducida por Pablo López, colaborador habitual del Círculo, conductor de la jornada y coordinador del Foro de Innovación y Tecnologías, quien centró su intervención en una premisa clara: la innovación no empieza por la inspiración, sino por el análisis crítico del modelo actual.
“La innovación, en este caso, no va a empezar con ideas, la innovación comienza con esa identificación de las tensiones”, afirmó.
López definió la “tensión estratégica” como el punto en el que “el modelo actual empieza a perder eficiencia”, “aumenta la dependencia crítica”, “se debilita la propuesta de valor”, “la estructura de costes se vuelve más rígida” o “se incrementa el riesgo competitivo”. Es ahí, dijo, donde aparece la verdadera oportunidad de transformación.
En ese contexto, defendió la necesidad de foco: “Sin priorización no hay disrupción”. Para el ponente, intentar abordar todos los problemas a la vez diluye el impacto y convierte la innovación en una suma de mejoras menores.
La metodología presentada se articula en seis fases agrupadas en cuatro etapas: diagnóstico, reformulación del reto, exploración de opciones y definición del proyecto, con un paso clave final: el test de estrés.
En la primera fase, se parte de un diagnóstico del contexto empresarial -sector, ingresos, costes, dependencias, frustraciones estratégicas y tendencias- para identificar cinco tensiones estratégicas evaluadas y priorizar una.
A continuación, se reformula el reto en un formato exigente que obliga a concretar el objetivo y el impacto esperado. El proceso distingue entre iniciativas incrementales, transformacionales y disruptivas, reservando esta última categoría a los proyectos que alteran al menos dos dimensiones clave del negocio: propuesta de valor, modelo operativo o tecnológico, estructura económica o posición competitiva.
En la fase de hipótesis de proyecto, se responde a cuestiones como qué cambia exactamente, qué queda obsoleto, cómo se crea y captura valor, qué capacidades son necesarias, qué impacto económico se espera y cuál es la planificación a 12–18 meses.
Agilidad y capacidad de ajuste para no fracasar
Uno de los momentos centrales de la intervención fue la defensa de la validación temprana. López advirtió que el contexto actual exige agilidad y capacidad de ajuste: “en el año 2026 ya no nos podemos permitir hacer grandes planes a largos tiempos”.
Por eso, el método incorpora un comité escéptico que somete el proyecto a una prueba crítica. ¿Por qué podría fracasar? ¿Qué supuestos no están validados? ¿Qué señales permitirán saber en 90 días si el planteamiento funciona?
La sesión incluyó la presentación de una herramienta digital, basada en un asistente IA, que estructura el proceso y genera un informe final en PDF con el contexto, la tensión priorizada, el reto formulado, la hipótesis completa, la evaluación crítica y una ruta recomendada. El objetivo es que las empresas salgan del taller no con una idea abstracta, sino con un documento base para debatir internamente, buscar socios o explorar financiación.
El ciclo continuará el lunes 16 de marzo, a las 9:30 horas, con una sesión sobre logística avanzada a cargo de Paco Lamilla (SNOP).


























