La empresa Lupeon imprime en tres dimensiones piezas industriales y a gran escala.
En apenas tres años de vida han facturado más de cien mil euros.
Vigo, 9 de noviembre de 2016. Cada día saltan a la palestra nuevas ideas de negocio buscando la oportunidad de llegar al gran público. El emprendimiento está de moda y el mercado, cada vez más feroz, ya sólo tiene sitio para los mejores. Una de las empresas que parece haber dado con la clave del éxito es Lupeon, una empresa de ingeniería especializada en fabricación aditiva industrial (o impresión 3D) que desarrolla y produce soluciones a medida del cliente. Hace apenas unas semanas recibían el primer Premio Emprendedor XXI otorgado por Caixabank.
Lupeon nace en abril de 2013, de la mano de dos ingenieros industriales, Luis Mandayo y Adrián Sánchez. Aunque ambos estudiaron en la Universidad de Vigo, Luis optó por hacer su trabajo de fin de carrera en Viena, donde realizó un estudio sobre ‘Fabricación aditiva de estructuras metálicas enfocadas al mundo aeronáutico y médico’. Al volver, con la idea de montar algo con su primo Adrián, y el profundo conocimiento sobre ingeniería de éste otro, ambos levantan la empresa.
Así empieza a rodar Lupeon. Los comienzos, como en todas las empresas de nueva creación, fueron humildes. “Empezamos a trabajar en un piso de 30 metros que pronto se nos quedó pequeño”, cuenta Luis Mandayo. De ahí, se trasladaron a un bajo de 100 m2 en la comarca de Ordes y, desde hace apenas unos días, al Parque Industrial de Porto do Molle, donde se acaba de inaugurar el Centro de Innovación Aeroespacial y, además, Delta Vigo Aeroestructuras S.L., la primera firma aeronáutica de Galicia, también ha fijado su lugar de trabajo en el complejo industrial de Nigrán.
Para los primos, el antes y después en el despegue de Lupeon es la llamada de una multinacional automovilística que les propone ser los Beta Testers de una sus piezas. Este hito supone el salto para la empresa y la visibilidad que necesitaban para empezar a rodar con fuerza. Tras esto, acuden a ferias en Londres y Berlín donde acumulan experiencia y contactos. Al observar el éxito de la impresión 3D en el campo industrial, los primos comienzan a enfocar su negocio hacia ese nicho, logrando clientes de grandes empresas automovilísticas. En Vigo, sin ir más lejos, consiguen fabricar una pieza para Citröen, … y la enhorabuena de la firma desde su sede en Francia. En ese momento la empresa comienza a crecer y a aumentar el volumen de pedidos y de trabajo.
La clave, como en casi todos los casos, reside en el esfuerzo y la ilusión. “Al principio nos costó que tomasen en serio a dos chicos de menos de 25 años en una industria como esta”, admite Luis. Sin embargo, poco a poco, la industria se ha rendido a su talento.
A diferencia de otros tantos emprendedores, ellos no utilizaron ningún programa de inversión. “El gran salto lo dimos ahora en Nigrán”, explica Luis Mandayo. Después de tantear varios escenarios se toparon con el Grupo Vicalsa, que hoy es su socio industrial, tanto en el ámbito tecnológico como financiero. “Ellos son un referente en el mecanizado”, dice Luis, lo que ha facilitado que puedan trabajar de forma conjunta sin pisarse los intereses del otro. A pesar de haber logrado forjar su idea sin ayuda externa, desde el Círculo de Empresarios se recuerda con cariño su paso por el programa del laboratorio de ideas Launchlab, en su segunda edición, con una iniciativa del mismo nombre, aunque posteriormente evolucionó hacia el actual proyecto.
Su empresa, aunque conlleva altos costes de producción, se ha ido haciendo a sí misma: “Desde el principio, todo lo que fuimos generando lo reinvertimos en maquinaria para producir, dentro de la magnitud que teníamos en ese momento”. Ahora admiten que, con el Grupo Vicalsa, les resulta más fácil poder producir a gran escala sin tener tan en cuenta el factor económico, a pesar de contar una facturación desde sus inicios, de más de cien mil euros.
Su futuro, se enfoca hacia la producción de piezas para aeronáutica, alejándose de la impresión 3D doméstica que tiene un mercado más copado por ser cada vez más accesible. La impresión industrial, por contra, es mucho más compleja y precisa de conocimientos de ingeniería más técnicos. Aunque muchos de sus proyectos han sido prototipos para fabricación en cadena, su objetivo es crear piezas definitivas y seriadas. Reconocen que en el mundo del automóvil es un objetivo difícil, pero no lo es tanto en la industria aeronáutica, ya que la impresión 3D de piezas de avión, supone una reducción de peso que a la larga disminuye considerablemente el gasto en combustible.
El balance de Lupeon en tres años de vida es espectacular. Han facturado más de 100.000 euros, se han trasladado a Porto do Molle de la mano del Grupo Vicalsa y no dejan de atraer a nuevos clientes. El consejo de Luis Mandayo, de emprendedor a emprendedor, es una máxima de todos los negocios de éxito: “Ilusión y trabajo, si no te ilusiona lo que tienes en mente, es mejor que cambies de idea”.
Tras coronarse como ganadores de los XXI Premios Emprendedor que otorgó Caixabank el pasado mes de octubre, Lupeon ha conseguido una dotación económica de 5.000 euros, acceso al curso internacional Ignite Fast Track4, de la Universidad de Cambridge y un acceso preferente a los vehículos de inversión de Caixa Capital Risc y ENISA para empresas en etapas iniciales.


