En Allariz, la conversación sobre el futuro de la moda gallega tuvo acento propio. La jornada celebrada dentro del ciclo “Capacita Directivos”, organizada por el Círculo de Empresarios de Galicia en colaboración con el IGAPE, reunió a empresas, diseñadores y artesanos con un propósito común: repensar el sector desde la sostenibilidad. Más que un debate de tendencias, el encuentro fue una reflexión práctica sobre cómo competir desde Galicia sin perder identidad.
La bienvenida institucional la ofreció Covadonga Toca, directora xeral del IGAPE, que centró su intervención en el papel de la administración para consolidar un tejido industrial más verde y competitivo. En su mensaje destacó que “la sostenibilidad no es una obligación legal, es una forma de entender las empresas, una forma de trabajar” y añadió: “Hoy en día no se concibe que las empresas puedan crecer si no son sostenibles, porque la sostenibilidad es eficacia y es eficiencia”. También recordó la incorporación del textil a los sectores estratégicos de Galicia y el trabajo en un plan director para los próximos años.

A continuación intervino Agustín Riobó, director general del Círculo de Empresarios de Galicia, quien puso el foco en el carácter propio del sector. De su saludo institucional, dos ideas articularon la sesión: “la sostenibilidad no es un adorno, es estrategia” y “la ética empresarial no es una moda, es la mejor inversión en reputación y en futuro”.
El diálogo posterior, moderado por Pablo López, coordinador del Foro de Innovación y Tecnología del Círculo de Empresarios de Galicia, reunió miradas complementarias del ecosistema:
María Almazán, de Hola VIVI, abordó la trazabilidad y los datos como herramientas para comunicar el impacto real y tomar decisiones mejor informadas a lo largo de la cadena de valor.
Rafael Pérez, de Selmark, aportó la perspectiva industrial, poniendo el acento en la durabilidad del producto, los límites actuales de reciclabilidad de ciertos materiales y la necesidad de adaptar procesos y costes a un mercado exigente.
Lilia Méndez, de AO Domini, defendió el valor del territorio y de la artesanía, conectando patrimonio textil y creación contemporánea como vía para innovar sin perder identidad.
La sesión combinó experiencias de taller, decisiones industriales y mirada institucional. Además, afloraron retos compartidos: la formación y el relevo en oficios (costura, patronaje, bordado), la digitalización al servicio de la trazabilidad y la proyección exterior sin renunciar al sello Galicia.
Los participantes coincidieron en que la sostenibilidad se consolida como ventaja competitiva para Galicia; que la trazabilidad y los datos serán la base de la confianza con el consumidor; y que el futuro del sector pasa por reforzar el ecosistema que une industria y artesanía, impulsar formación y relevo generacional y mantener una apertura internacional sustentada en calidad, identidad y origen.
Durante la jornada también se subrayó que la sostenibilidad va mucho más allá del ámbito medioambiental: se trata de una visión global y transformadora que debe contribuir a la durabilidad y permanencia de las empresas en un entorno, como el de la moda, en constante cambio. Este enfoque requiere una relación diferente con el consumidor. Tras décadas educando en la idea de comprar barato, ahora el reto es trasladar el valor que hay detrás del precio. En un contexto de menor poder adquisitivo, la comunicación se convierte en una herramienta esencial para educar al cliente y reforzar la percepción de calidad y compromiso.
El empresariado textil gallego mostró además su compromiso con el territorio y con la durabilidad del producto. Quieren que sus prendas se usen, que su calidad se perciba y que su vida útil sea larga. Para ello apuestan por apoyarse en datos que permitan anticipar cambios, tomar decisiones estratégicas e innovar en la recuperación de materiales y en la incorporación de nuevos modelos de negocio. Aunque no siempre sean industrializables de inmediato, existen mercados potenciales y canales adecuados para conectar con los perfiles de cliente que valoran la calidad y el origen. En este proceso, la colaboración se consolida como un factor clave.
El moderador, Pablo López, cerró el encuentro subrayando la importancia de seguir escuchando al tejido productivo en cada territorio: “Cada sesión de Capacita Directivos nos recuerda que las empresas gallegas están construyendo futuro desde el compromiso y el conocimiento compartido”.


