Círculo llama a la concienciación social y al debate público
Mantener la actual proporción entre cotizantes y pensionistas exigiría aumentar la edad de jubilación diez años
Círculo propone comenzar a articular sistemas mixtos combinados con un sistema de capitalización
La tasa de sustitución del sistema público de pensiones en España supera en 33 puntos la media de la OCDE
Las generaciones nacidas en las décadas de los sesenta y setenta sufrirán el mayor recorte en las pensiones hasta 2050
Vigo, abril de 2016.- Mantener la actual proporción de 3,8 personas en edad de trabajar por cada individuo en edad ‘pensionable’ hasta 2050, para garantizar el mismo nivel de prestación, exigiría incrementar la edad de jubilación a los 75 o incluso 77 años; o atraer a 30 millones de inmigrantes hasta 2050, aumentar la productividad laboral; o fomentar el crecimiento exponencial de la natalidad, o apostar por reformas en el sistema de pensiones hacia un sistema mixto, e incluso la combinación de este con un sistema público de capitalización voluntario.
Son estas últimas (sistema mixto público-privado y combinación con sistema de capitalización), a juicio del Círculo de Empresarios de Galicia, las opciones más viables para paliar el desequilibrio que se está registrando- y podría acelerarse en los próximos treinta años- en el sistema público de pensiones de España.
Círculo ha elaborado un pequeño informe (que puede ver aquí) al respecto, tras el debate celebrado hace unos días por sus socios que contó con el asesoramiento del profesor Miguel Ángel Vázquez Taín, presidente del Consello Galego de Colegios de Economistas y decano del Colegio de Economistas de A Coruña.
Más allá de una cuestión transitoria o coyuntural, que pudiera paliarse con la mejora de la situación económica y el incremento del empleo (equilibrar la situación en el momento actual exigiría al menos un incremento del empleo de un 16 % en España, y hasta un 45 % en Galicia), y con la prudencia exigible ante proyecciones de futuro, la radiografía demográfica de nuestro país está alertando sobre razones estructurales, que obligan necesariamente, a juicio del Círculo, a someter a un debate abierto y transparente un asunto de vital importancia para el bienestar de todos, pensionistas actuales y futuros.
A tenor de dicha radiografía y de las proyecciones demográficas, serán las generaciones nacidas en las décadas de los sesenta y setenta las que soportarán los mayores recortes en estas prestaciones, hasta 2050, año en el que posiblemente el sistema comenzaría a reequilibrarse.
De hecho, las últimas reformas en esta materia (aplicación del índice de revalorización y el factor de sostenibilidad) implican una reducción paulatina- ya establecida- de las pensiones que podría alcanzar el 30 % en 2050.
Tasa de sustitución
La entrada tardía en el mercado laboral y la mayor longevidad son causas que previsiblemente irán ganando peso en el desequilibrio del sistema público de pensiones. Sobre este aspecto, hay que tener en cuenta que hasta ahora generalmente el tiempo de cotización se prolongaba cuarenta años (de los 22-25 años a los 63-65), mientras que la esperanza de vida en el momento de la jubilación se situaba en 20 años (85 años).
Todo esto, junto con el hecho de que quienes entran en el sistema cobran más que los que lo abandonan (por fallecimiento), va a provocar- está provocando ya- un incremento en el gasto del sistema público de pensiones, difícilmente paliable con las aportaciones de nuevos cotizantes, cuyos contratos contemplan salarios más bajos y/o están incentivados por la reducción de cotizaciones.
Con dos cotizantes por pensionista en España (1,42 en el caso de Galicia), sería preciso un incremento del 16 % (45 % en Galicia) en número de cotizantes o de ingresos por cotización para cubrir el importe de las pensiones que abona la Seguridad Social, que cerró 2014 con un déficit de 18.000 millones de euros (2.400 millones en Galicia) si atendemos exclusivamente a los ingresos y gastos ligados a la parte contributiva.
Así las cosas, se da además la circunstancia de que la tasa de sustitución de las pensiones (porcentaje sobre el último sueldo, que determina el importe de dicha pensión) se sitúa en España en el 74 %, procedente en su totalidad del sistema público. La aportación pública media en los países de la OCDE es del 40,6 %, complementada en un 13,4 % por sistemas privados obligatorios, más un 14 % por sistemas privados voluntarios, hasta un total del 68 %.
Otras medidas
El número de cuentas de partícipes vinculadas a planes y fondos de pensiones se sitúa en 10 millones; en 2014, el número de beneficiarios de estos planes fue de casi 426.500; la media de depósitos por cuenta asciende a 8.600 euros, y las aportaciones anuales no exceden (en más de la mitad de los casos) los 300 euros. Cabría añadir a este dato, el millón de planes de previsión asegurados, con 24.000 beneficiarios y 9.000 euros por plan.
Es por ello que, asimismo, cabe reclamar mejora de la fiscalidad, establecimiento de costes máximos (comisiones) y medidas que incentiven el acceso a dichos recursos, facilitándose además la máxima información sobre productos financieros que pudieran implicar riesgos.
Por otra parte, sería conveniente abordar la flexibilización de los criterios de jubilación, atendiendo a que la edad no debe ser el único condicionante para la continuidad en el mercado laboral, al menos en algunas actividades profesionales. En este sentido, la experiencia de los senior ha de ser optimizada siempre que sea posible y con carácter voluntario, con el fin de facilitar el relevo y el intercambio generacionales. Los contratos de relevo son una buena opción, si bien hay que seguir ahondando en otras medidas.
Evolución estadística y demográfica: Presentación datos




























