
Foro de Entorno Socioeconómico
El sector empresarial tiene su propio ámbito y su propia misión, orientados al servicio de la sociedad y al bienestar común, máxime en estos momentos, y debe rechazar actuaciones impropias de quienes están obligados a asumir valores de ejemplaridad
Los empresarios y sus asociaciones están obligados a recuperar su espacio como parte activa de una sociedad civil reflexiva y crítica, valiente y tenaz, y, sobre todo, independiente.
La grave crisis abierta en el seno de la Confederación de Empresarios de Pontevedra, a raíz de su reciente proceso electoral, ha llevado a que, en el seno del Foro de Entorno Socioeconómico (FES) del Círculo de Empresarios de Galicia, hayamos abierto un nuevo escenario de reflexión y debate que pueda resultar útil a las organizaciones empresariales en particular y a los empresarios en general, en aras de mejorar su imagen y reputación.
Tanto en lo que se refiere al origen, como a las distintas derivadas que conforman esta crisis, son las presuntas injerencias de personas o grupos el aspecto de mayor gravedad, ya que este tipo de prácticas se alejan de los valores de transparencia, rectitud, honradez y buen hacer que deben marcar la pauta de la actividad económica, política, social o de cualquier otra índole, en una sociedad medianamente desarrollada y civilmente madura.
Y si esto es así en general, cobra todavía más fuerza si nos ceñimos al colectivo empresarial, cuya independencia y autonomía respecto al poder político constituye una exigencia democrática.
Una misión: el servicio a la sociedad y el bienestar común, desde el ámbito privado
En efecto, el sector empresarial tiene su propio ámbito y su propia misión orientados al servicio de la sociedad y al bienestar común, máxime en estos momentos, y debe rechazar actuaciones impropias de quienes están obligados a asumir valores de ejemplaridad. Difícilmente puede la sociedad entender que, tras siete años de crisis en los que población, pymes y autónomos asumieron grandes sacrificios, y en los que la reclamación de un comportamiento ético por parte de nuestros representantes está siendo un clamor, se produzcan situaciones más propias del pasado, totalmente rechazables y en las que se pretende involucrar al sector empresarial.
La mejor aportación: reflexión, crítica constructiva e independencia
Los empresarios y sus asociaciones están obligados a recuperar su espacio como parte activa de una sociedad civil reflexiva y crítica, valiente y tenaz, y, sobre todo, independiente. Y serán la reflexión, la crítica, la tenacidad y la independencia, además de la expresión palmaria de su dignidad personal y colectiva, junto con los retos asumidos para incrementar la competitividad de nuestra economía, la mayor aportación del colectivo empresarial al desarrollo socioeconómico.
La crisis ha provocado una especie de selección natural, dejando a los mejores, y nuestro tejido empresarial se ha revelado como productivo y altamente competitivo. Toca aprovechar las oportunidades y las capacidades de todos, pensando en el bien común.
Pero también los empresarios debemos articular fórmulas que nos permitan estar presentes de forma activa en la búsqueda de soluciones a problemas que, de forma directa o indirecta, afectan a las empresas, y tratar de hacernos oír e influir ante los distintos estamentos.
La cortesía y colaboración institucionales no pueden ser interpretadas, en ningún caso, como cesión de la propia independencia.
Una obligación: contribuir a que la sociedad recupere la ilusión
El esfuerzo y sacrificio de familias y pymes han permitido construir las bases para el inicio de la recuperación económica. Se están produciendo profundos cambios que, previsiblemente, depararán un nuevo modelo económico y social, que tendrá entre sus actores principales a las empresas. Su papel será (está siéndolo ya), pues, esencial, y su proceder no puede generar desconcierto, con situaciones difícilmente explicables, ni reclinarse ante (o inclinarse hacia) posiciones de carácter partidista.
El compromiso empresarial con la economía, el bienestar social y los valores éticos ha de contribuir necesariamente a la recuperación de la ilusión de la ciudadanía, actualmente desconcertada por la catarsis que está sufriendo el país y por el silencio y bajo nivel de implicación de quienes (entre ellos, los empresarios) deben ejercer la legítima y, a veces necesaria, presión sobre las instituciones.
El Foro de Entorno Socieconómico insiste, una vez más, en que solo una sociedad civil fuerte y con unas organizaciones independientes puede actuar como necesario contrapeso al excesivo protagonismo que han cobrado los partidos políticos. Protagonismo que ha devenido en un intento de controlar todos los ámbitos donde pudieran escucharse voces discordantes.
Foro de Entorno Socioeconómico
Círculo de Empresarios de Galicia
En Vigo, a 27 de marzo de 2015





















