María Borrás señaló que la inteligencia artificial dejó de ser promesa para convertirse en herramienta de uso diario, y los fondos europeos entran ya en fase de ejecución real
Marta Nóvoa, vicepresidenta de la Diputación de Ourense, reivindicó el binomio Vigo-Ourense y la apuesta provincial por la innovación como eje de desarrollo, en una jornada respaldada también por la operadora R
El gerente de la Tecnópole, Javier Taibo, dijo que Galicia es ya la comunidad mejor valorada de España en compra pública innovadora “pero el gasto en I+D sigue siendo la asignatura pendiente”
Ourense, 15 de abril de 2026. La Tecnópole acogió esta mañana la segunda edición del Foro de Innovación y Tecnología del Círculo de Empresarios de Galicia, una cita que reunió a empresa, administración, centros tecnológicos e investigación bajo un lema que marcó el tono de toda la jornada: «Galicia ante el próximo ciclo».
El mensaje, repetido desde la apertura hasta el cierre, fue claro. La urgencia ya no se discute. Se decide o se pierde.
La presidenta del Círculo, María Borrás, abrió el foro avisando de que el escenario cambió en apenas un año. Los anuncios internacionales alteran las cadenas de suministro, la inteligencia artificial dejó de ser promesa para convertirse en herramienta de uso diario, y los fondos europeos entran ya en fase de ejecución real. «Galicia tiene que decidir si se posiciona o espera, y esa pregunta no tiene respuesta: tenemos que posicionarnos inmediatamente», afirmó.
La vicepresidenta primera de la Diputación de Ourense y alcaldesa de San Cibrao das Viñas, Marta Nóvoa, reivindicó el binomio Vigo-Ourense y la apuesta provincial por la innovación como eje de desarrollo, en una jornada respaldada por la operadora R y conducida por Pablo López, coordinador del Foro de Innovación y Tecnología del Círculo.
El gerente de la Tecnópole, Javier Taibo, ofreció la radiografía más incómoda de la mañana. Galicia es ya la comunidad mejor valorada de España en compra pública innovadora y ha escalado nueve posiciones en el Regional Innovation Scoreboard europeo, situándose entre las 25 regiones más innovadoras de la UE. Pero el gasto en I+D sigue siendo la asignatura pendiente: el 1,3% frente al 1,5% de la media española.
Y dentro de Galicia, la fotografía es desigual. Ourense crea apenas el 7,5% de las nuevas empresas con el 11% de la población, un desfase que, según Taibo, exige «discriminación positiva». La provincia tendrá ese impulso a partir de septiembre con la apertura del Centro de Excelencia de Ciberseguridad en la propia Tecnópole, una infraestructura que llega en el momento justo: este año, la mayoría de los proyectos presentados al concurso escolar Galiciencia versan precisamente sobre ciberseguridad.
La primera mesa, centrada en cómo la tecnología impacta en la cuenta de resultados, dejó claro que el catálogo tecnológico va por delante de la demanda real.
Alfredo Ramos, director de R, recordó que la operadora cerró el plan único 5G con casi 80 millones de euros invertidos y cobertura del 96% de la población gallega, y que ya gestiona diariamente 90.000 millones de registros aplicando inteligencia artificial sobre la red. Pero advirtió de un nuevo concepto que debería preocupar más que el absentismo: el «ausentismo», el riesgo de que muchos puestos de trabajo, tal y como están definidos hoy, simplemente desaparezcan.
El responsable de nuevas tecnologías de la Diputación de Ourense, Marcos Baliño, defendió que la innovación pública debe ser estratégica, sostenible, útil e inclusiva, y reconoció con franqueza el coste de cumplir con la regulación: solo adaptar la administración al esquema nacional de seguridad supone 400.000 euros anuales.
Víctor Lorenzo, director de IT del Grupo Cuevas, aportó el contrapunto industrial: visión artificial para seleccionar la castaña del marrón glacé, ultrasonidos para limpiarla, sistemas de frío que reducen entre un 20% y un 25% el consumo energético en tienda, y participación en el proyecto europeo SOSFood, con 17 entidades de ocho países, para reducir el desperdicio alimentario. «Si la innovación no se ve en la cuenta de resultados, no sirve», resumió.
La segunda mesa abordó las tecnologías habilitadoras desde el conocimiento profundo. La directora de innovación de Gradiant, Antía Fernández López, situó el rol de los centros tecnológicos en el cierre del llamado valle de la muerte: traducir investigación básica en producto que la empresa pueda usar, en plazos razonables.
Esther Merlo, de Madera Plus, reivindicó la digitalización del sector forestal a partir de los datos públicos de vuelos LiDAR y satélites Sentinel, y planteó un debate de fondo sobre la soberanía del dato del propietario forestal en una Galicia donde el 98% de la superficie es privada.
El catedrático de la Universidad de Vigo Humberto Michinel, una de las voces más autorizadas en fotónica del país, lanzó el aviso más rotundo de la jornada sobre el «hype» cuántico: el ordenador cuántico, hoy por hoy, no existe como tecnología útil; las comunicaciones cuánticas aportan poco frente a la seguridad ya disponible en fibra; y donde realmente hay recorrido, ingresos y soberanía es en los sensores cuánticos y en los láseres ultrapuros. «Si tuviera que invertir mi dinero, lo metería ahí», afirmó.
Michinel también reclamó más inversión privada de riesgo en deep tech, recordando que en Europa apenas representa el 5% de la inversión privada, y en transferencia tecnológica, el 1%.
La mesa de cierre, dedicada a escalar negocio desde el territorio, dejó tres ejemplos potentes.
Rafa Villaverde, fundador de cloud.gal, defendió la nube soberana gallega como respuesta a un mercado europeo dominado por hiperescalares estadounidenses (el 80% de la tecnología que usan las empresas europeas es extranjera) y avisó de un problema que ya está aquí: la falta de disponibilidad de servidores y memorias, retenidos por las gigafactorías de inteligencia artificial de Estados Unidos y agravados ahora por la crisis de Irán.
Eugenia Juncal, directora de innovación de Granja Campomayor, contó cómo una pyme del rural lucense compró una patente del CSIC y la escaló hasta el mercado, y anunció una inversión de 33 millones de euros entre 2025 y 2027 para responder a una demanda creciente. Al mismo tiempo, denunció un problema básico que sigue lastrando al rural gallego: la falta de cobertura suficiente para mantener una llamada de trabajo sin que se corte, a 20 minutos de Lugo.
Gervasio Varela, director de producto de Redegal, apostó por el talento híbrido y por la diversificación hacia producto digital propio (Boostik y Binacle Data) como vía para competir más allá del servicio puro.
El foro dejó coincidencias claras. La regulación europea aprieta y a veces ahoga, pero también obliga a profesionalizar la ciberseguridad y la gestión del dato. La inteligencia artificial ya no admite espera, pero exige soberanía y prudencia con la información que se vuelca en modelos públicos.
El talento sigue siendo el cuello de botella, sobre todo el talento híbrido que entiende a la vez de tecnología y de proceso industrial. Y la inversión privada en innovación tiene que dar el salto que la pública lleva años empujando.
Como resumió Alfredo Ramos al cerrar su intervención, la receta para navegar las aguas turbulentas de los próximos años pasa por tener clara la estrategia, ser soberano de los datos y de las decisiones, y rodearse del talento adecuado, dentro o fuera de casa. Ese es, según el Círculo, el guion del próximo ciclo gallego.






















